Mis pensamientos sobre el concierto para violín de Alban Berg…

De mis orígenes musicales surge también mi predilección por el concierto de violín de Alban Berg. La lengua, el dialecto austríaco, van de la mano con la articulación y el colorido de esta música. Mozart, Haydn, son los «primeros padres» de este lenguaje musical.

Un concierto como el de Berg no debe tocarse diferente de uno de Mozart. Se necesita la misma transparencia, la misma articulación, no es un concierto en el sentido habitual, donde el solista está en un primer plano, es un diálogo camerístico, en algunos momentos súmamente íntimo, entre todos los músicos.

Para mi esta pieza no es únicamente una expresión de mi patria musical, sino un Requiem por una muchacha fallecida a los 19 años. El primer movimiento describe su juventud desenfadada, su fuerte conexión con la naturaleza, su camino hacia una joven mujer; el segundo movimiento describe su enfermedad mortal, su sufrimiento, la pérdida del control motor hasta su «grito de ayuda» en el momento de su muerte. Pero precisamente NO acaba la pieza ahí! Esta obra describe el camino de un alma aquí en la Tierra, la transformación a través de la muerte y de su vuelta a su hogar de luz. Esta pieza, esconde para mí la sabiduría más profunda de que el alma es finalmente inmortal y de cómo se puede expresar mejor algo inexpresable con palabras que con Música, a la que se le ha llamado el lenguaje de los ángeles…

La semana pasada fui invitada por la JONDE, la Joven Orquesta Nacional de España, a atender y preparar los primeros violines para dos conciertos.

Pasé tres días muy especiales con personas jóvenes maravillosas, los cuales  me impresionaron muy positivamente y me hicieron reflexionar sobre muchas cosas.

Estos tres días me hicieron reconocer claramente una nueva generación de músicos.  ¡Una nueva generación que está preparada para soltar viejos esquemas de competitividad, envidia y poder, y  que prefieren entregarse a su vocación y su amor por la Música!

Esto se pudo ver no únicamente en una fuerte voluntad de hacer Música juntos al más alto nivel, si no también en el trato humano entre ellos.

Este grupo estaba llevado por un amor, una comprensión y un alegrarse el uno del otro de una manera que no lo había vivido nunca con  tal intensidad.

¡El resultado musical se  correspondía con ello!

¡Éstas son las nuevas energías que necesitamos urgentemente, ésta es la esperanza que tengo para el futuro musical, para la próxima generación de músicos!

Pero, ¿quién asume la responsabilidad de hacer ello posible?

¿No se oye una y otra vez que la próxima generación es responsable de mejorar “el mundo”? Esta es la misión de la juventud, ponemos toda nuestra esperanza en la juventud…

Sólo estoy de acuerdo en parte con esta afirmación.

¡Yo creo que la mayor parte de la responsabilidad la tenemos nosotros, la generación anterior!

Nosotros somos los que debemos crear un espacio a cada  nueva generación para poder continuar elevando, viviendo y desarrollando estas nuevas posibilidades, estas nuevas energías  que estas personas  ya tienen al venir al mundo.

¡No puede ser que todo lo que nosotros  debimos experimentar en nuestras vidas se lo endosemos hoy a estas “nuevas” personas, que los atraigamos a nuestra “vieja frecuencia”, a fin de que  deban tener dudosas experiencias, las cuales nosotros, en nuestro proceso de desarrollo,  ya hace tiempo que tendríamos que haber ya transformado y superado!

Mostrarse decepcionado de la juventud tiene que ver, según mi opinión, con que nosotros, la “vieja” generación, no nos abrimos a afrontar nuestros propios traumas, y creemos que superarlos es cosa de la siguiente.

Mi visión personal del tan discutido conflicto de generaciones…

La vida es continuo intercambio; si damos a la siguiente generación la base, la confianza, el reconocimiento y la fe de crear una nueva Humanidad, entonces ellos tendrán la posibilidad de inclinarse con respeto delante todas las generaciones anteriores que se han propuesto atravesar graves conflictos, perdonarse y de esta manera elevar paso a paso la Energía.

Estos jóvenes que tuve la ocasión de conocer lo han conseguido, y sé que esta experiencia compartida la llevarán en sus corazones, y que abrirán a sus hijos nuevas y más grandes puertas de luz.

Gracias a Samuel, Elsa, Raquel, Silvia, Carlos, Marina, David und Daniel! (de izquierda a derecha)

Una triste noticia me dispone a dejar esta entrada en mi blog… El Maestro Rafael Frühbeck de Burgos ha fallecido esta mañana.

El Maestro Frühbeck de Burgos fue mi primer “jefe”/titular en la Sinfónica de Viena de 1994 a 1996. Fue una persona justa, que conscientemente mantenía una distancia respetuosa con cada músico. No hacía ningún tipo de distinciones ni de excepciones – ¡trataba a todo el mundo de la misma manera!

Quiero compartir una pequeña anécdota que fue una experiencia clave para mi evolución profesional.

Era mi primer concierto como concertino, Rafael Frühbeck de Burgos en el atril de la Sinfónica de Viena en el “Konzerthaus” de Viena.

En el programa, entre otros, “El sombrero de tres picos” de Falla.

Había una pequeña discrepancia entre los primeros violines y yo hacía todo lo posible para seguir al director, para igualar este pequeño “desnivel”… Pero no lo conseguí…

Después del concierto – como debería ser – fui a la habitación del Maestro para disculparme por el pequeño suceso.

De manera breve y concisa, tal como era su estilo, me dijo lo siguiente: Señora Kolar, le diré una cosa – ¡no toque nunca con el director, sino siempre con el grupo!

Mis queridos lectores, ¡no sabéis cuánto camino me ahorró el venerado y querido Maestro con ello!

¡Ningún tedio aprendizaje a través de experiencias criticas, sino un consejo decisivo, del cual hasta día de hoy me acompaña su profundidad y claridad!

Después de muchos años nos seguimos encontrando a intérvalos más o menos regulares: en Bergen, en Sevilla… Mi último encuentro con él fue “su” Carmina Burana con la Orquesta Nacional de España en Madrid antes de navidad.

IMG_6390Después de este concierto fue honrado con motivo de su ochenta cumpleaños.

¡Gracias Maestro Frühbeck de Burgos! ¡Que tenga una vuelta a nuestra Fuente Primordial envuelto de música de ángeles!

(traducido por Angela Mora)

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Con estas preciosas vistas empezaron unos días hermosos, intensos y memorables en Ossiach, al sur de Austria. Ossiach es un pequeño pueblo con un gran monasterio y un aun mayor y más conocido festival de verano, el “Carinthischer Sommer”.

De hecho, mi carrera empezó en Ossiach – en 1988 fui invitada por la que por aquel entonces ejercía como directora de dicho festival, Dra. Gerda Fröhlich, para una matinal de sonatas en contexto de su ciclo de “Jóvenes Talentos”. El programa incluía una de las Sonatas de dos movimientos de Mozart, la Sonata de Cesar Franck y la Fantasía en Do Mayor de Schubert.

Esta vez no fue el «Carintischer Sommer» quien me posibilitó esta encantadora estancia en este lugar tan especial, sino el Banco Nacional de Austria. Dentro de su proyecto “Sonidos Valiosos” cada año se graba un CD con instrumentos de su colección y sus respectivos instrumentistas para, por una parte, archivar el sonido de los instrumentos, y por la otra, para obsequiar a sus clientes por navidad.

Ya pasadas las navidades puedo readquirir el “master” y por consiguiente todos los derechos – un gesto más que generoso del BNdA. Desde aquí doy las gracias a mis fieles promotores, que me han acompañado durante tantos años.

¡El sitio elegido para hacer la grabación del CD fue la recién construida sala Alban Berg, que tiene una acústica sorpredentemente buena! Fui acompañada por la Orquesta Sinfónica de Kärnten y Martin Kerschbaum, que me apoyó como director.

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El programa del CD corresponde a mi origen musical:

Wolfgang Amadeus Mozart, Franz von Suppé, Franz Lehár y Kurt Schwertsik.

El primer día empezó con el concierto para violín de Kurt Schwertsik ( http://en.wikipedia.org/wiki/Kurt_Schwertsik).

pe_kurt_schwertsikCuando pienso en Kurt Schwertsik, pienso al mismo tiempo en Joseph Haydn – ¡obviamente no en el estilo! Schwertsik tiene un lenguaje tonal muy propio, ¡pero su inteligente humor en su música me recuerda a Haydn!

La pieza consta de cinco movimientos. El primero y el último envuelven por así decirlo los movimientos centrales, que se diferencian claramente de los movimentos externos en sus distintos y coloridos estados anímicos. ¡Es la encantadora variedad de música de Schwertsik lo que fascina! Pero también hay una parte desafiante, que si no fuese por los magníficos colegas que me acompañaban hubiesen podido hacernos el trabajo muy complicado…

Empiezo por Martin Kerschbaum – ¡fue un fantástico acompañante musical! ¡Su precisión, estabilidad y claridad dirigiendo nos facilitaron esta pieza tan complicada de manera sorprendente a mi y a mis compañeros de la orquesta! ¡Tanto su empatía musical como humana será con seguridad valorada!

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(aquí nos podeis ver en una “pausa” para repasar los próximos pasajes…)

Mis colegas de la Orquesta Sinfónica de Kärnten se merecen un gran agradecimiento, ya que no solo crearon una atmósfera de gran nivel musical, sino también humano, lo cual me permitió liberarme de cualquier presión y de cualquier tensión para entregarme con total entusiasmo. ¡GRACIAS!

Mi agradecimiento especial le corresponde al director titular de la orquesta, Alexander Soddy, el cual generosamente puso tiempo a disposición para un pre-ensayo de Schwertsik.

Al “hombre invisible del fondo”, la “voz incorruptible del altavoz”, mi gerente de producción, lo presentaré detalladamente en mi próxima entrada. ¡Es aquel al que no se le oye, pero el cual gracias a su capacidad, su amor por la música y por los músicos lo convierte en el verdadero protagonista de este proyecto! ¡Me hace mucha ilusión informaros sobre esta persona tan especial!

Terminamos contentos y cansados el primer día de grabación con una excelente comida y una buena copita de vino austríaco en nuestro precioso alojamiento, la “Stiftschmiede”.

¡Sobre el día dos y tres os informaré en breve!

Con cariño y hasta pronto,

Birgit

(traducido por Angela Mora)


 

BIENVENIDOS!

¡Bienvenidos a mi nueva página web y a mi blog!
Durante mucho tiempo me he cuestionado el sentido de un blog… ¿Quiero realmente cargar con esta obligación? ¿O debo encomendárselo a otra persona?
Pero en el proceso de renovación de la web, mientras revisaba los currículos, descubrí que este año celebro mi vigésimo cumpleaños como concertino.
Quiero compartir con vosotros lo que siento al ser consciente de estos 20 años, queridos lectores.
20 años…
En retrospectiva un viaje tan rápido, casi inimaginable…
Sentido con todo mi corazón, un viaje a una intensidad musical, humana y emocional, pasando por buenos y malos momentos, por periodos estelares, por épocas de aprendizaje, imposible de clasificar en el tiempo. Se trata de una riqueza interior, la cual no se puede medir ni temporal, ni cualitativamente, y que además no consta de principio ni de final.
Una mirada retrospectiva a mi carrera musical seguramente sería interesante, pero para mí personalmente no especialmente importante. Mucho más importante es para mí centrarme, en este bloque de inauguración, y aunque sea de manera muy concisa, en mi evolución personal, que tuve y quise aceptar; en mis sensaciones.
¿Que siente uno cuando, con 24 años, se convierte en concertino de una de las orquestas sinfónicas líderes?
Se le alegra el alma, pero también el ego, y no precisamente poco…
Uno se demuestra algo a si mismo y a los demás, está contento y orgulloso de su mérito.
¿Qué se siente cuando, después de veinte años, uno está en una joven y emergente orquesta sinfónica?
Se le alegra el alma y se siente una profunda gratitud.
Gratitud por poder integrar aquello que se ha acumulado con la experiencia, pero también por aquello que se ha podido desarrollar en uno mismo. Gratitud por trabajar en un ambiente, en el que se le permite a uno abrirse a la música con todo el corazón, deponer su ego y sumergirse en la creatividad ilimitada.
Del camino hasta aquí os hablaré en siguientes entradas.
Quizás este blog pueda convertirse en un estímulo más, un estímulo para compañeros jóvenes, o quizás en un espacio de retrospectiva y reflexión para los colegas de mi generación, ¡pero con suerte también en una excusa para compartir sonrisas!

Hasta pronto, con cariño,

Birgit